El último reducto morisco de la Península: un oasis fluvial de palmeras, huertas tradicionales y pueblos llenos de historia.
El Valle de Ricote es uno de los paisajes culturales más singulares del Mediterráneo. Sus norias históricas, acequias centenarias y bancales de limoneros conviven con abruptas sierras calizas que protegen este microclima privilegiado durante todo el año.
Alojarse en Casa La Nena te sitúa en el epicentro de este entorno: una base ideal para pasear entre huertas milenarias, subir a miradores sobrecogedores o descansar al rumor del agua.
Caminos como la Senda de los Moriscos o los miradores de la presa de Mayés con vistas panorámicas al cañón.
Rafting en familia y piragüismo en aguas tranquilas atravesando la vegetación de ribera más verde de Murcia.
Pasea por las callejuelas moriscas de Ricote, contempla el embalse desde Blanca o descubre las norias gigantes de Abarán.
A solo 15 minutos en coche, disfruta de las termas milenarias con piscinas minero-medicinales y circuito spa.
Alójate en Casa La Nena y vive una experiencia inolvidable en plena naturaleza murciana.